una gran comunidad en crecimiento

¿ vienes con nosotros ?

hacia un mismo sentido

Ideas claras

Unidos por nuestros defectos

Unidos
por la Acción

Un Equipo

Amar a las personas
por sus defectos.

Las virtudes, son sinónimo muchas veces, de que todo va bien. ¿Y que es lo que solemos hacer  cuando todo va bien?. Nos relajamos. Pero también en muchos de los aspectos más importantes de la vida, en los que uno nunca debería de relajarse, aunque todo vaya bien. ¿Sabes a los que me refiero?.

     Muchas veces, en lo primero que nos fijamos en las personas, es en sus virtudes, o sea, posiblemente nos estemos fijando en sus mejores momentos del día, en lo que mejor resuelve, en los que más disfruta o más divertido es. ¡Qué buenos somos cuando todo va bien!

     Rara vez, nos paremos a visualizar los defectos de las personas. Pero el defecto en sí, no es lo que nos importa, es todo lo que hay antes y detrás de ese defecto. La capacidad que tiene esa persona concreta de llegar a ese punto, con esa maestría y arte, sin herir a nadie, sin gritar a nadie, con una sonrisa o humildad. Cuando algo va mal o tenemos algo mal, todo lo que hay antes y después, son acciones y trabajo. Acciones negativas o positivas.

     Comos somos amantes de la acción, del trabajo y del esfuerzo, valoramos tus defectos. Queremos conocerlos, porque así, conoceremos y aprenderemos más sobre tus virtudes, o sea, de todo lo bueno que haces para no ser una mala persona. 

     Así nos conocimos y nos vamos conociendo, este equipo en crecimiento. Más nos unieron las situaciones complicadas, en las que nos hemos ido apoyando los unos a los otros, que los momentos de gloria. Estos últimos, no se por qué , son fugaces, casi no los saboreas.  

el comienzo

Conócenos

Varios profesionales en diferentes materias, coincidimos en la opinión (café en mano durante largas reuniones de negocio) que cuanto tiempo y sufrimientos también, por qué no decirlo, hubiéramos ahorrado si nos hubieran contado muchas cosas de otra manera.

Cuantos atajos hubiéramos podido coger, evitando atascos, horas punta, o subiendo en cómodos ascensores disfrutando del hilo musical, en lugar de vertiginosas e interminables escaleras.

 

Muchos de estos atajos, estaban ahí, señales que avisaban o cosas que encontrábamos que luego nos enteramos que las llaman Herramientas y eran para ir más rápido o facilitar.

No voy a entrar en detalle del porqué no lo vimos, no lo cogimos o usamos, iniciativas o echar culpas a unos y otros. Ni a mí mismo tampoco.

Porque pienso que ser autocrítico es fundamental, pero en esto, me tira más un sentimiento. Aquel que tendría una persona joven, que nunca ha visto conducir un coche a nadie, y le regalan uno de marchas. Se encuentra en medio de una gran ciudad, nunca ha conducido y tiene que ir al otro extremo, y por supuesto, sin dañar nada, a nadie ni a sí mismo.

¿Me echo la culpa a mí mismo de las consecuencias que pueda generar esta acción?

Así, es como nos hemos sentido en más de una ocasión.

Unas salvables, gracias a la improvisación fantástica, aCtitud, capacidades y sentido común. Ojo, que este último, no todo el mundo lo lleva en el bolsillo a mano. Algunos lo llevan perdido en el maletín, por el bolso, se lo han dejado en la chaqueta que llevaban ayer o aún no lo han encontrado desde la última mudanza.

En otras ocasiones, por mucho sentido común aplicado, ni las capacidades ni aPtitudes fueron adecuadas pasa salvarte de una improvisación más acercada al Club de la Comedia que Profesional.

Es ley de vida llevarse una “lección intracostillar”, pero cómo duele, ahí justo, entre las costillas, las flotantes, esas que te dejan sin aire.

De estas veces, que te ha pasado a ti, ¿cuántas había alguien ahí, a tu lado, para advertirte, enseñarte, tenderte la mano y guiarte? En mi vida, unas cuantas.

Que hiciera caso, muchas, no todas. Que me fiara, muchas, no todas. Que no escuché, por las prisas, el ruido (de mi cabeza) o cabezonería simplemente, otras tantas, muchas, no todas.

Cuando digo unas cuantas, parece como si hubiera estado sembrado de ayuda. Pero todos sabemos que esas cuantas, por importancia del asunto, algunas se cuentan con los dedos de las manos, en tu caso y el mío. En menor importancia, puede subir la cifra, pero si haces memoria, de las más importantes y que han marcado cambios en tu vida, seguro que las cuentas rápido.

 

Entonces, no me queda claro. Me lo contaron o no. Me ofrecieron ayuda o no. Me enseñaron a usar las herramientas adecuadamente, o no. Aplica el porcentaje que tu creas. Estoy seguro, que la media de todos, será bajo. Y la sensación que muchas de esas catástrofes que hemos vivido en ocasiones, alguien tenía algo que contarnos y se lo calló. Por envidia, por fastidiar, porque pensaba que así crecerías más rápido, u otras nefastas razones.  

01

HARTOS DE ESPERAR

HARTOS DE ESPERAR

POR TODO ESO Y MÁS

Es por todo esto, que esas mañanas de trabajo y tertulia a ratos, entre sorbo y sorbo de un rico café, nos sirvieron para iniciar un proyecto llamado Harto de Esperar con un propósito claro de ayudar, mediante nuestras experiencias vividas, conocimiento adquirido vía estudio, e “intracostillar” (palos bien directos). Sabiduría llegada durante las escaladas a las cimas más altas del Triunfo, o desde lo más profundo de los infiernos hacia el mundo terrenal (porque hemos transitado por todos estos lares), para ofrecértelo y facilitarte esos atajos. Para decirte cuál es la hora punta, donde está el ascensor más cercano o por qué callejón no debes de meterte.

Quiero contarte una historia. Puede que represente algún momento de tu vida y te resulte familiar. Si no es así, descubrirás cómo se han sentido otros o quien sabe, cómo te puedas sentir en un futuro.

Ve a la página Nuestra Historia y descúbrela.